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Cybèle Arcana nace de un deseo profundo: volver a tocar lo sagrado en lo cotidiano. En un mundo que corre y descarta, donde los objetos suelen estar vacíos de historia y significado, mi propósito es recordarte que existen hilos invisibles que nos conectan con lo antiguo y con nosotras mismas.

No creo en los accesorios pasajeros. Creo en las piezas que tienen peso, carácter y que se sienten como un amuleto sobre la piel. Cada diseño es un puente entre la materia y el espíritu, inspirado en la naturaleza, en los símbolos y en una marcada influencia greco-romana. Elegí esta herencia porque es el lenguaje común, los símbolos y las costumbres que heredamos y que unen mis propias influencias entre Francia, Ecuador y Argentina. En esa raíz clásica encuentro la base de nuestra identidad, transformándola en un puente hacia lo eterno.

Mis piezas están pensadas para perdurar como un recordatorio silencioso de aquello que, a veces, solo el corazón logra reconocer.

 


El Origen: Un encuentro entre mundos


 

 


Cybèle Arcana es el reflejo de mi propio proceso de transformación. Hubo un tiempo en el que necesité transitar mi propia oscuridad para entender que los símbolos no son simples decoraciones; son mensajes que aparecen cuando estamos listos para recibirlos y nos sirven para nuestro propio recorrido. Esta marca es mi manera de compartir ese camino contigo.

Mi mirada se nutre de las raíces que llevo conmigo. Como franco-ecuatoriana, crecí nutriéndome de los objetos, muebles, estéticas y arquitectura que sobrevivieron al paso del tiempo; piezas de la familia de mis abuelos y artesanías de generaciones anteriores que me influenciaron visualmente desde niña. Mi formación como diseñadora gráfica e ilustradora me brindó las herramientas para entender la síntesis del símbolo y la fuerza de la imagen, pero fue la vida la que llenó de contenido esos trazos.

Vivir en Ecuador me permitió expandir mi sensibilidad. Recorrer sus rincones me alimentó de sus colores y de la mística andina, brindándome un equilibrio necesario ante la mentalidad más racional de mi educación francesa. Al trabajar como intérprete, descubrí paisajes en Galápagos que parecen de otro planeta y me maravillé con la biodiversidad de la Amazonía y los Andes. Esas experiencias me mostraron la belleza de una naturaleza salvaje e intacta, y una mezcla cultural rica en magia: la magia de los cuentos populares y las leyendas que habitan en el mestizaje del que soy parte.

En 2019, encontré en la joyería el lenguaje para materializar todo este universo. Este oficio, que requiere cultivar la paciencia y valorar los ritmos de los procesos manuales, se lo debo a la generosidad de mi maestra, Carola Rodríguez. De su mano aprendí a respetar el fuego y, sobre todo, a maravillarme ante la riqueza de la joyería argentina, sus técnicas, la fuerza de sus formas y su profunda expresión cultural, permitiéndome ser parte de este legado maravilloso.

Hoy, deseo que mis piezas te acompañen en tu propio camino de transformación, sirviendo como un anclaje en el espíritu y en los mensajes que el universo nos entrega para el aprendizaje que es la vida.